La Empresa como Agente de Cambio. Por Carlos March.

Autor: March Carlos

Puede discutirse filosóficamente la siguiente frase, pero bajo el prisma de la realidad (la brecha en Argentina entre los que más acumulan y los que menos tienen es de 31 veces), esta afirmación no parecería admitir polémicas: “No existen empresas exitosas en sociedades fracasadas”. Ante semejante contundencia, parecería resultar obvio que la empresa moderna, en una sociedad cada vez más compleja, ya no debe a producir bienes y servicios privados, sino que también debe asumir su responsabilidad en la construcción de bienes y servicios públicos. Al mismo tiempo, la empresa ya no puede limitarse a operar para sus dueños y accionistas, sino que debe involucrarse en la construcción de comunidad. La desafiante misión de
la empresa, que era crear valor económico y financiero, ahora se amplía a la creación de capital social. Y su ámbito de acción, restringido al mercado, ahora necesita de la interacción con el Estado y con la sociedad civil para generar equidad en el acceso a los recursos y a las posibilidades. De continuar en esta escala la acumulación de bienes privados, terminará también generando en gran escala males públicos.