"Hablar de Energías Renovables es una forma de hacer ciertas cosas con un mayor grado de conciencia"

Entrevista a Sebastián Kind

REDUNIRSE ha entrevistado a Sebastián Kind Director del Master en Ciencias en Energías Renovables de la Universidad Tecnológica Nacional de Argentina y miembro del directorio de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER).

¿Qué deberíamos entender cuando hablamos de energía renovable?
Lo que entiendo y esto no es una definición conceptual, es que energía renovable es una forma de hacer ciertas cosas con un mayor grado de conciencia. ¿Qué son esas ciertas cosas?, “energía”, como la palabra lo indica y todo lo que atrás de ella hay.

¿Podría darnos algún ejemplo? ¿Qué tipos de energía?
Más allá de los tipos de energía me parece mejor explicar que implica la energía y que implica todo lo que hay detrás de la energía. Y por qué las renovables empiezan a jugar un papel importante en lo social.

Volviendo a la definición clásica, las energías renovables son, por expresarlo en forma genérica, las que nacen de fuentes o recursos no agotables.

También debe aclararse la diferencia terminológica entre energías alternativas y energías renovables. Alternativa justamente es lo “alternativo” a lo que se suele hacer, y no necesariamente es renovable. Renovable significa que la fuente no es agotable.

Hablar de la industria de energía renovable, implica referirse a las tecnologías que apliquen a lo antes mencionado. La energía puede ser solar, eólica, de biomasa, etc., y cada una de estas industrias puede ser un submundo, con un espectro tecnológico con muchas diferencias respecto una de la otra.

La Cámara Argentina de Energías Renovable las engloba para un fin común: desarrollar  la industria como paraguas general de estos subgrupos, porque claramente hay un hilo conductor en todas ellas.

¿Qué actividades emprende la Cámara Argentina de Energías Renovables en pos de incentivar su uso?
Una de las grandes misiones de la cámara es unir a los sectores involucrados. Para esto, se realizan periódicamente reuniones y se difunden los trabajos generados. Además, trabaja activamente con la universidad dando membresía a los alumnos y facilitando material de estudio. Una de las grandes patas para desarrollar la industria es la académica, de nuevo, la industria como paraguas global de las renovables.
 
¿Cuáles son los sectores involucrados?
Abarca a todos los sectores, como ser el sector público, privado, entidades financieras, educativas y demás.

¿Cuál sería el rol del estado?
El estado debe abogar por los intereses del pueblo. Y los intereses del pueblo, en materia de energía, incluyen tener suministro de energía a un precio razonable, no exactamente el más bajo posible sino uno lógico. Además debe promover la diversificación de la matriz energética para lograr una mayor independencia y de esa forma no estar atado a ciertos vaivenes de la tecnología. Con esto se lograría una mayor independencia geopolítica. ¿Qué quiero decir? Que un estado dependiente de combustibles fósiles, importados, en cierta medida, se encuentra sujeto a voluntades que no son las propias.  Es un contrasentido porque en realidad lo que debemos buscar, o estamos buscando de alguna manera, es vernos cada vez más independientes. Aquí lo renovable juega un papel importante. Empezar a trabajar con este tipo de energías cuyas fuentes son nuestras, supone empezar a depender menos de terceros, incluyendo la planificación futura.
 
¿Por qué las empresas no utilizan este tipo de energía?
No es culpa de las empresas que usen o no este tipo de energía. Justamente aquí comienza a aparecer el rol del estado en relación a la coyuntura nacional, respecto de los esquemas de tarifas y de los sistemas regulatorios alrededor de la energía. Hoy en día, a nivel global, al referirnos al tema de energía hablamos de sistemas nacionales que están regulados por los estados.

Cuando las regulaciones hacen que los precios del mercado energético sean tales que no alcance para poder obtener una rentabilidad razonable, los proyectos de energía no aparecen.

Hoy la población paga una tarifa que no representa siquiera el costo de producción de esa energía que consume. El Estado Nacional, subsidia gran parte de la producción de energía. Lo cual socialmente puede estar muy bien desde una óptica cortoplacista, pero desvirtua de alguna forma lo que sucede en el mercado, repercutiendo en el largo plazo de manera negativa en la sociedad.

En síntesis, la energía hoy se comercializa en el país a un valor muy diferente a lo que cuesta. Cuando de igual a igual uno analiza lo que cuesta generar energía eléctrica a partir de recursos fósiles y lo compara, para dar un ejemplo, con lo que cuesta generar energía eólica, se encuentra con que la energía eólica resulta mucho más competitiva económicamente, en otras palabras “más barata”. Pero cuando este tipo de energía quiere entrar a jugar en un mercado en el que estas bondades se ven plasmadas, se encuentra con que el precio real que se paga por la energía de origen fósil, no es siquiera, el costo de generación. ¿Quién cubre esa diferencia?, el Estado, es decir, todos.

¿Y qué análisis puede ofrecer frente a esta situación?
Por lo mencionado anteriormente es inviable implementar energías renovables sin un previo “sinceramiento” de los costos de generación.

Ahora, ¿Por qué se da esta situación? Es una pregunta que desencadenaría un largo debate; y si está bien o está mal, no es un tema que nos incumba ahora; no quisiera expresar un juicio sobre eso, el tema es complejo. Lo que sí es seguro, es que alguien paga el costo total de la energía que nosotros tenemos en nuestras casas, esa diferencia la aportamos nosotros mismos con nuestros impuestos a través de las arcas del Estado.

Dicho esto, lo que empieza a pasar con las renovables, como el mencionado caso de la energía eólica, es que comienzan a jugar un papel aún más importante, descontando el aspecto ambiental, porque generarían al estado ahorro fiscal. Ni hablar de la creación de puestos de trabajo, desarrollo de economías locales, etc…

La energía eólica conviene. Y no va más eso de “que pobrecita, es una tecnología cara y por eso hay que ayudarla (subsidiarla)”; ese es un concepto completamente equivocado. Hoy es una tecnología madura, con más de 25 años en el mercado internacional. En el mundo es una industria multibillonaria que emplea a mucha gente a tasas exponenciales año tras año. Para ilustrar esto, se estima que en pocos años se llegará a nivel mundial los 2 millones de empleos solamente en el sector eólico. Siempre y cuando las condiciones del mercado, (y ahí entra el rol del estado y lo enlazo con la pregunta anterior) estén dadas.

¿Y qué puede decirse de la calidad de este tipo de energía?
Es muy amplio hablar de la energía renovable porque las tecnologías son muy diferentes. Para ello habría que definir cuál de todas las tecnologías se analiza. Por ejemplo, es muy diferente el abordaje del biocombustible al que se le puede dar a la eólica o al tratamiento que se le puede dar a solar o a la hidráulica.

Entonces, ¿Qué puede decirnos sobre la eólica?
Considero que el desafío es el grado de penetración en las redes nacionales. Hoy, un gobierno no puede abastecer un 100% de energía eólica y eso es por la intermitencia del recurso. Al respecto hay un desafío muy grande, y la comunidad científica se encuentra detrás de esto luchando por aumentar los grados de penetración en las redes.

Actualmente, la energía eólica puede representar alrededor de un 20% de una matriz nacional en una red de interconexión. Sería ideal aumentar ese  número, y hay mecanismos para hacerlo. El análisis incluiría desde trabajar con redes inteligentes hasta diversificar los lugares donde se implantan los parques eólicos; en fin, una cierta cantidad de cuestiones técnicas que inclusive me alientan a decir que Argentina puede ser clave a nivel mundial por la componente hidráulica que tiene y la complementariedad de los recursos.

¿Los métodos de producción de energía renovable pueden llegar a remplazar a los métodos actuales de producción de energía? 
La respuesta es “sí”, y si me preguntas si solamente con eólica es “no”. Con la tecnología que tenemos hoy, claramente es no. Sin embargo, diversificar en varias renovables puede ser una de las grandes soluciones.

Por último, hay una cuestión que quisiera remarcar. En  la toma de decisiones, lo económico gobierna por sobre lo ambiental. Sin embargo, lo interesante de este caso es que también conviene económicamente decidir a favor de lo ambiental.