Flax Javier

La imposibilidad de prescindir de la ética. Por Javier Flax.

Autor: Javier Flax

1- Estamos condenados a ser libres. Por lo tanto, estamos condenados a la ética.

Las palabras se desvalorizan en la medida en que son utilizadas para cualquier fin y su significado se falsifica, sea porque se lo modifica o porque existe una incoherencia entre los dichos y las conductas. “Hay que actuar éticamente” o expresiones similares pronunciadas por políticos, empresarios, clérigos, abogados, contadores y hasta especialistas en ética -que no hacen lo que dicen- incurren en un doble discurso que vacía de contenido a la ética. Por eso es necesario recuperar el sentido de una palabra degradada.

Construcción institucional de confianza

Autor: Javier Flax

1- Introducción

A pesar del escepticismo sobre la ética de la economía, la misma viene creciendo sostenidamente en los últimos años. Es bien sabido que para autores como Adam Smith o James Mill, fundadores de diferentes etapas de la economía política la economía era una disciplina inescindible de la moral o a lo sumo estaba articulada con la moral. Pero con el tiempo, la economía se fue transformando en una disciplina positivista con pretensiones ciencia cuasi natural y, como tal, neutralmente valorativa. De todos modos, nunca está de más señalar la distinción entre una ética en la economía, de la ética de la economía. En el primer caso se trata de las políticas o de los comportamientos efectivos en el campo de los desempeños económicos, comportamientos que pueden ser deseables o indeseables. En el segundo caso, nos referimos a la reflexión ética, a partir de la cual se puede establecer aquellos criterios desde los cuales evaluar como deseables o indeseables a comportamientos y políticas y, en consecuencia, establecer las orientaciones adecuadas. En ese sentido, la ética reflexiva posibilita la crítica de la economía, sea de los comportamientos y políticas, como a la propia economía como disciplina positiva.

Debates de las teorías de la justicia en torno al ingreso de ciudadanía

Autor: Javier Flax

Resumen

Desde que comenzara el repliegue del Estado de Bienestar y se produjera el deterioro consecuente del trabajo asalariado, se retomaron los debates en torno a la renta básica o ingreso de ciudadanía y al significado del trabajo humano en general. Teorías de la justicia elaboradas con anterioridad –como la de John Rawls- tuvieron que revisar algunas de las prioridades en términos de principio de justicia; otras teorías realizaron críticas a la viabilidad del planteo rawlsiano en el contexto de la economía globalizada; otras concepciones –como la de Philippe van Parijs- recuperaron perspectivas radicales en torno a la propiedad, como la que planteara Thomas Paine. A su vez, Amartya Sen alerta sobre el riesgo que puede significar la renta básica para el desarrollo humano en términos de capacidades de agencia.
En nuestra exposición intentaremos un contrapunto entre esas concepciones, recuperando algunas referencias a las consideraciones que el joven Marx y Hanna Arendt realizaran en torno a las capacidades de praxis y de póiesis del  homo faber y del homo laborans, bajo el supuesto de que esas perspectivas deben tenerse en cuenta en necesario debate contemporáneo sobre el ingreso ciudadano.
Distribuir contenido