Autor: Javier Flax
1- Introducción
A pesar del escepticismo sobre la ética de la economía, la misma viene creciendo sostenidamente en los últimos años. Es bien sabido que para autores como Adam Smith o James Mill, fundadores de diferentes etapas de la economía política la economía era una disciplina inescindible de la moral o a lo sumo estaba articulada con la moral. Pero con el tiempo, la economía se fue transformando en una disciplina positivista con pretensiones ciencia cuasi natural y, como tal, neutralmente valorativa. De todos modos, nunca está de más señalar la distinción entre una ética en la economía, de la ética de la economía. En el primer caso se trata de las políticas o de los comportamientos efectivos en el campo de los desempeños económicos, comportamientos que pueden ser deseables o indeseables. En el segundo caso, nos referimos a la reflexión ética, a partir de la cual se puede establecer aquellos criterios desde los cuales evaluar como deseables o indeseables a comportamientos y políticas y, en consecuencia, establecer las orientaciones adecuadas. En ese sentido, la ética reflexiva posibilita la crítica de la economía, sea de los comportamientos y políticas, como a la propia economía como disciplina positiva.